sábado, 28 de junio de 2008

FELICIDAD

Tengo una comunicación mental con el universo de tu alma,
de lejos o de cerca, de pobre o de rico.

He sabido de esas lágrimas en tus ojos,
tú no me has visto sufrir:
si tan sólo hubieras abierto la puerta de mi infierno…
cuánto dolor hubiera explotado en tu pecho.

Si me hubieras oído temblando en la palabra;
adornando mi corona con espinas de otro siglo;
escribiendo en la penumbra;
ahogándome y quemándome en un mar de fuego.

Si tan sólo todo eso,
creerías en mi amor por ti, creerías en mi desgracia.

Así, arrasó el tiempo alguna vez.

Hoy, soy una amalgama de emociones,
mas la más fuerte y más pura:
la felicidad, que se acuesta y se levanta conmigo.

miércoles, 25 de junio de 2008

EL CARPINTERO

La adolescente hija del carpintero estaba teniendo sexo con el hijo del peor enemigo de su padre, un cuidador de la zona del bosque donde vivían pocas familias, pocas, muy pocas. El lugar donde lo estaban haciendo era en un pequeño recinto de la familia del carpintero; recinto donde para llegar había que subir unas viejas maderas – escalones.

El padre de la chica oía ruidos fuertes y veía salir polvillo del pequeño recinto. Dejó por un momento su trabajo en la carpintería, que estaba justo enfrente de esa habitación. Antes de emprender su caminata por los escalones de madera, se hizo con una sierra eléctrica (era su reciente adquisición de la ciudad más cercana al predio donde vivía junto con su hija y su esposa). Entonces caminó por los escalones de vieja madera; los adolescentes pudieron percibir un minúsculo movimiento y oír un ruido opaco, pero como desde lejos.

El carpintero abrió lentamente la puerta del recinto y vio la escena nunca querible ni esperada. En un ataque de furia, miró al chico a los ojos y encendió la sierra eléctrica. Fue cuestión de segundos, el padre de la chica acorraló al donaire contra un rincón de la habitación y le cortó el cuerpo por la mitad. Los intestinos pendían del estómago; las piernas del muchacho estaban arrojadas cual piernas de plástico. La chica largó a llorar y luego salió corriendo con toda velocidad hacia el acantilado (que se encontraba a un kilómetro de distancia de donde estaban las cabañas).

La chica miró al cielo, extendió sus brazos y se lanzó al abismo. La cabeza dio contra un peñasco. Las olas, la espuma y la sangre lo eran todo allí abajo. El padre vio lo sucedido y se rindió de rodillas, llorando a su hija suicidada. Detrás suyo, cual justiciero, se encontraba el padre del chico muerto. Le clavó una cuchilla en la cervical y lo pateó en la espalda hasta que cayese por el abismo, como ocurrió.

La mujer del carpintero (y madre de la chica) fue encontrada envenenada. Nunca se supo si fue un accidente, un homicidio o un suicidio.

jueves, 19 de junio de 2008

CIEN DÍAS DE CONFLICTO Y MIERDA

El Gobierno Nacional está ejerciendo una política basada en la indiferencia, la dictadura y la soberbia. Tal vez tres pecados capitales modernos.
El campo es un sector de status privilegiado. No por eso el Gobierno debe tener derecho alguno a quitarle a los trabajadores lo que se ganan con sudor y movimiento. Además, y no porque sea poco: los principales argentinos que hichan sus billeteras son los dos Kirchner. Son los primeros en mentir, dictar, echar soberbia adonde hay humildad, vomitar su odio y, principalmente y para el puesto laboral en que se encuentran, no gobernar para los argentinos (sino para sí mismos).

¡Que el golpista popular, Luis D´Elia, deje de ganar un millón de dolares por año!

Cien días de conflicto y mierda... no más, no menos.

martes, 10 de junio de 2008

DE QUE SIEMPRE SE PIERDE UN POCO

Siempre se pierde un poco cuando la metamorfosis de una vida cubre heridas. Henchidas las venas están a punto de explotar y así, entonces, derramarán sangre por doquier. Los rincones de nuestros hogares quedarán bañados de ese líquido rojo, líquido que bombea ese loco motor sentimental.
Siempre se pierde un poco cuando un hombre deja olvidada su maleta de tormenta. Los torrenciales días quedan atrás, un hombre sufrido vuelve de su infierno, y siempre se pierde un poco.

Los tiempos de furia celestial y espiritual se quedan acurrucados en el rincón del olvido, pero siempre queda una huella marcada a fuego en el pecho de un hombre que ha sufrido, que ha combatido contra toda corriente, que ha combatido.

Siempre se pierde un poco cuando un hombre se convierte, quedan intactos los sentidos, ¿quedan intactos?

Siempre se pierde un poco cuando la barcarola de un hombre ha cruzado el extenso mar, y a la orilla del otro lado llega herido por los oleajes impiadosos, por los oleajes.

Y siempre, siempre se pierde un poco... en cada conversión.

jueves, 5 de junio de 2008

RÉQUIEM

Un proxeneta de la poesía paria;
un experimentador de los versos de amor o despecho.

Un cáliz sagrado con luna llena,
el lobo bendito,
que ya no hay más cazadores y todo el vino se ha acabado.

Un ultramundo inmundo y vida marginal… he sido alguna vez.
Hoy,
réquiem a las noches enteras, al sudor de sangre y a las ametralladoras de fuego.

Todo ha cambiado. Ya no hay tantos cañones
apuntándome a la sien.

Podría escribir toda la vida el mismo verso
mas no sería divertido, jugar es divertido, y la vida es jugar:
es en eso en lo que creo.
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La ignorancia contagiosa subconsciente colectiva, ahoga al más sabio y aventaja al más burro