viernes, 4 de julio de 2008

OH, LA VIDA... TAN MALA, TAN BUENA


LA LIBERACIÓN DE INGRID BETANCOURT, es un ejemplo de que lo malo se puede aborrecer o cambiar para siempre y que siempre se debe tener la esperanza de estar vivo, incluso cinco segundos antes de la muerte.

Betancourt se abrazó con sus hijos Melanie y Lorenzo, ¡no habrá ternura más tierna!

Gestos espontáneos que superan toda sublimación política o cultural.

Brindo por el bien del planeta, aunque sea inmediato el cambio y urgente el porvenir.

(En la foto, Ingrid y sus hijos: juntos, luego de 6 años)

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La ignorancia contagiosa subconsciente colectiva, ahoga al más sabio y aventaja al más burro