OH, LA VIDA... TAN MALA, TAN BUENA

LA LIBERACIÓN DE INGRID BETANCOURT, es un ejemplo de que lo malo se puede aborrecer o cambiar para siempre y que siempre se debe tener la esperanza de estar vivo, incluso cinco segundos antes de la muerte.
Betancourt se abrazó con sus hijos Melanie y Lorenzo, ¡no habrá ternura más tierna!
Gestos espontáneos que superan toda sublimación política o cultural.
Brindo por el bien del planeta, aunque sea inmediato el cambio y urgente el porvenir.
(En la foto, Ingrid y sus hijos: juntos, luego de 6 años)




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