ME ARRIMÉ
En esta noche, bendecida por el dios de la luna,te recuerdo, sólo por capricho (o por soledad)
Tengo viva la memoria de cuando nos vimos
en esa mañana fría de abril.
Luego del silencio y tu despedida,
me arrimé
al abismo de los corazones muertos,
de los ríos teñidos de sangre,
de las horas bajas y oscuras,
del azul de los sueños matinales,
de la manzana mordida por dientes encafeinados,
de la sinfonía de los delfines secos,
de la naturaleza muerta,
del árbol en el lienzo, de la piedra en la tormenta,
de todas esas cosas que ya jamás regresarán.
Como la vista de un caballo de carreras
sigo adelante y seguiré para siempre, siempre
y así, que la vida sea para siempre
una rosa historieta, infinitas lágrimas felices y millones de besos.




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