VIVIR

Vivir con la lengua dulce al hablar,
decirlo todo con palabras amenas de hogar y de fuego.
Entrenar la humildad,
la bondad,
la generosidad,
el costado de las cosas,
las maravillas invisibles,
las nostalgias,
los actos de fe.
Vivir con mero corazón,
destilar sangre verde de gaucho y de mate;
ser quien queramos, ser sin lastimar a ningún cercano ni ajeno.
Todo eso es lo que quiero, para mí y para mis amigos
que siempre me esperan
con humilde calidez,
con ternura de varón
y con fuerza de león y de colores.




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